San Solfeo Mártir

Según la definición más aceptada el Solfeo es “el arte del bien combinar los sonidos con el tiempo” aunque con el paso del tiempo esta definición ha mutado a “el arte de combinar los sonidos con el tiempo”, desapareciendo la palabra “bien”. Esta diferencia, que, aunque a simple vista puede parecer insignificante, lleva implícita una auténtica involución en lo que al Solfeo (hoy llamado Lenguaje Musical, y aún nadie me ha sabido explicar por qué) se refiere.

Recuerdo como si fuera hoy mi primera clase de Solfeo en el Conservatorio de la Plaza de San Esteban en Valencia. Lo primero que hizo la profesora, Dña. Elvira Juan Lloret, a la que recuerdo con mucho cariño, fue explicarnos la asignatura. La asignatura constaba de tres bloques:

  1. Solfeo
  2. Teoría
  3. Dictado

y era IMPRESCINDIBLE superar cada uno de ellos con una calificación mínima de 5 para aprobar el curso.

El bloque de solfeo incluía varios libros de solfeo entonado (cuyas lecciones eran de “agárrate y no te menees”, complicadísimas), solfeo rítmico y lecturas a primera vista. El de dictado era progresivo según avanzabas de curso, hasta una alteración y todos los compases binarios en el primer curso, hasta 5 alteraciones y todos los compases binarios y ternarios en segundo, en tercero se llegaba a dictados con todas las alteraciones, en cuarto se incluía el dictado a dos voces y en quinto el de tres voces.

Es decir, se trabajaba profundamente la métrica, la entonación y la formación del oído.

Pues bien, en algún momento todo aquello cambió, nadie sabe cómo ni porqué, pero todo aquello cambió y el cambio fue a peor, a mucho peor.

La realidad musical actual es que existen unos problemas de solfeo terribles, casi rayando lo grotesco. Resulta que en contra de la evolución que ha seguido la música, donde uno de los aspectos que más se ha desarrollado ha sido el del ritmo, la parte de la enseñanza musical encargada de que seamos capaces de estar a la altura de esta evolución se ha dejado TOTALMENTE ABANDONADA.

Antiguamente, dentro de los estudios superiores de música, existía la titulación de Profesor Superior de Solfeo, y cuyo plan de estudios era durísimo, de los más duros junto con los de Composición y Dirección.

Hoy en día aquella titulación, que formaba unos especialistas esplendidos, ha desaparecido sin dejar rastro. Actualmente existen los estudios superiores de Pedagogía en cualquier instrumento, pero alguien, en algún despacho, decidió que no era necesario incluir dentro de las especialidades de Pedagogía la Pedagogía del Lenguaje Musical.

¿A dónde nos ha llevado todo esto? Pues al desastre, al más absoluto y lamentable desastre, y a este desastre las Escuelas de Música de las Sociedades Musicales ha contribuido, y siguen contribuyendo, de manera decisiva.

Si, las escuelas de música de ese modelo que desde Federación nos venden como el “sumum de la magnificencia”, han ejercido como verdugos que han terminado de ajusticiar al Solfeo.

Alguien se ha parado a comprobar, por curiosidad, quien se encarga de las clases de lenguaje en la mayoría de escuelas? ¿con que preparación específica cuenta? ¿Dónde se han formado para la enseñanza del solfeo (lenguaje musical)?

Actualmente resulta que “Solfear” se ha convertido simplemente en dar golpes en la mesa con los nudillos, resulta también que los dictados son algo totalmente surrealista, con “acertar” el compás ya tienes un 5, los compases ternarios y más de tres alteraciones son impensables, y de los dictados a dos y tres voces nunca más se supo. Por no hablar de la enorme cantidad de métodos actuales publicados, y en uso, en gran uso, más preocupados de poner dibujitos bonitos que de un contenido pedagógico de calidad.

El resultado de todo esto es evidente, los ensayos de las bandas de música pasan el 90% del tiempo parados por cuestiones de solfeo y la más mínima complicación solfística es suficiente motivo para descartar la ejecución de una obra. Igualmente, la despreocupación por la formación del oído ha traído a estas formaciones unos problemas de afinación bárbaros. Decía Dña. Elvira Juan Lloret “si no sabes identificar un intervalo, no sabes entonarlo y por consiguiente no sabes tocarlo” a lo que yo digo: Amén.

Si esto se quedara solo en el ámbito amateur de las bandas de música, seguiría siendo preocupante pero no tanto como cuando uno ve con sorpresa, y con total impotencia, que este problema con el solfeo está alcanzado ya al ámbito profesional.

La conclusión es que algo se ha hecho mal, muy mal, con uno de los aspectos fundamentales de la música y que debemos empezar a reparar el daño. Aún hoy siguen en activo muchos de esos magníficos titulados superiores en Solfeo que están por los conservatorios impartiendo otras asignaturas, recuperémoslos, que la administración los ponga donde les corresponde estar, creando la especialidad de Pedagogía del Lenguaje Musical y formando a los futuros profesionales en la enseñanza del Lenguaje Musical.

En definitiva, volvamos a la definición más antigua del solfeo, aquella que lo definía como “el arte del bien combinar los sonidos con el tiempo”.

 

Esteban Peris Aviñó.

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